Unidad de TDAH

El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) es uno de los trastornos  neuropsicológicos más comunes y estudiados de la infancia y de la adolescencia. Si bien durante años las investigaciones se han centrado en la población infantil, actualmente sabemos que es un trastorno neurobiológico crónico que, no sólo persiste en la edad adulta sino incluso, puede ser un factor de vulnerabilidad  para el desarrollo de distintas patologías.

En comparación con los niños, hay muchos menos datos epidemiológicos en adultos, actualmente se habla de una incidencia entre un 4 y 5%.

Los criterios diagnósticos son los mismos que en los niños, es a partir del DSM III Revisado (1980)  donde aparece la posibilidad del diagnóstico del TDAH en adultos.  

Actualmente para poder diagnosticar el TDAH en un adulto es preciso:

  • Que el trastorno esté presente desde la infancia, como mínimo desde los 7 años.
  • Debe persistir una alteración clínicamente significativa o un deterioro en más de un área importante de su actividad (social, laboral, académico o familiar).

En los adultos, el trastorno suele manifestarse principalmente con síntomas de intención y de impulsividad ya que la hiperactividad suele disminuir con la edad. A su vez, se observa un mal funcionamiento a nivel ejecutivo que repercute en diferentes áreas de la vida de la persona.

A partir de un protocolo de evaluación que incluye: historia clínica, cuestionarios autoadministrados de síntomas actuales de TDAH, rendimientos neuropsicológicos y evaluación de comorbilidad psicológica, se traza un perfil neurocognitivo y emocional de la persona.

Una vez identificado el perfil, se elabora unas pautas de actuación específicas para cada caso. El tratamiento multidisciplinar es lo más eficaz para el manejo y remisión de síntomas, combinando tratamiento farmacológico y una intervención psicológica específica.